Odontología sin atajos

Cómo identificar y frenar el ejercicio ilegal, la publicidad antiética y la competencia desleal

Por: Jorge E. Manrique Chávez

En odontología no existen “atajos” sin consecuencias. Cada vez que una persona se atiende con alguien que no está titulado, colegiado o habilitado, o que elige un servicio por una oferta engañosa o porque “es barato”, se abre la puerta a daños clínicos, estafas, pérdida de tiempo y, lo más grave, riesgos para la salud.

Debemos comprender que el ejercicio ilegal, la publicidad antiética y la competencia desleal perjudican al paciente, erosionan la confianza en la profesión y golpean al consultorio formal que sí cumple. Hablar de “Odontología sin atajos” es, en el fondo, defender un principio simple: la salud no se negocia, y la ética no es un adorno, sino una garantía.

El ejercicio ilegal de la odontología se configura cuando se realizan actos propios de la profesión sin contar con el título profesional de cirujano dentista, sin colegiatura y habilitación vigente ante el Colegio Odontológico, sin autorización sanitaria, o excediendo el ámbito de competencia al presentarse o ejercer como “especialista” sin un sustento académico y legal válido. En la práctica, estas conductas se evidencian cuando personas sin formación odontológica atienden pacientes, o cuando personal no odontológico asume funciones reservadas al cirujano dentista, como el diagnóstico, la anestesia y la ejecución de tratamientos invasivos o procedimientos quirúrgicos.

La publicidad antiética no es simplemente “publicidad que no gusta”. Se vuelve antiética cuando engaña, manipula o promete resultados que no pueden garantizarse; cuando presiona con miedo o vergüenza; cuando oculta riesgos y limitaciones; o cuando convierte un acto de salud en una “ganga” sin información suficiente. El marketing responsable informa y orienta; la publicidad antiética seduce con atajos: “rápido”, “sin dolor para todos”, “resultado perfecto”, “100% garantizado”, o paquetes que suenan irresistibles, pero ocultan condiciones y costos reales. En odontología, la promesa absoluta casi siempre es un indicador de riesgo, porque cada paciente es distinto y todo procedimiento conlleva beneficios y posibles complicaciones.

La competencia desleal completa este triángulo. Se presenta cuando se capta pacientes con ventajas indebidas: precios imposibles sostenidos por informalidad, suplantación de credenciales, uso de títulos como anzuelo sin respaldo real, difamación a colegas, o “paquetes estandarizados” sin diagnóstico individual ni consentimiento informado. No se trata de competir por ser mejores, sino de competir por desinformar más, por simplificar lo complejo y por reducir la salud a un producto de vitrina. Cuando eso ocurre, el mercado se distorsiona y el paciente termina eligiendo por estímulo y urgencia, no por seguridad y evidencia.

Un paciente puede identificar señales de alerta cuando el profesional evita mostrar su nombre completo y credenciales verificables, no emite comprobante de pago, no trabaja con historia clínica, intenta iniciar procedimientos invasivos sin una evaluación completa, o minimiza riesgos con promesas tajantes (“no pasa nada”, “se resuelve en una sola sesión”). En el caso de la publicidad, conviene desconfiar de promesas absolutas (“100% garantizado”, “resultado perfecto”, “cura inmediata”), de “antes y después” sin contexto o evidentemente editados, de mensajes que explotan inseguridades, y del precio gancho con “sorpresas”.

El cirujano dentista formal fortalece la confianza con consistencia: credenciales visibles, procesos transparentes, consentimientos bien trabajados, historia clínica impecable, precios honestos y comunicación ética que eduque sobre límites y riesgos. Finalmente, denunciar el ejercicio ilegal y la publicidad engañosa no es perjudicar: es proteger. Cada reporte previene daños, reduce la informalidad y defiende la seguridad del paciente y la dignidad de la profesión.

En conclusión, la odontología no es un producto de anaquel: es un acto de confianza. “Odontología sin atajos” significa seguridad, verdad y responsabilidad. Significa que el paciente decide con información real, que el profesional trabaja con ética, y que la competencia se da por calidad, no por engaños. En salud, lo barato puede salir caro y lo rápido puede dejar secuelas. La mejor sonrisa es la que se construye bien: sin atajos, sin trampas y sin poner en juego lo que más importa.

Desde el Colegio Odontológico de Lima reafirmamos nuestro compromiso con una odontología legal, ética y centrada en el paciente, y asumimos la responsabilidad de canalizar alertas, orientar y articular acciones para cerrar espacios a quienes lucran con la desinformación y la informalidad. No se trata de “perseguir”, sino de proteger: proteger la salud, proteger la confianza social en la profesión y proteger el trabajo honesto de miles de colegas que cumplen y sostienen la calidad día a día.

Difunde nuestro canal de denuncias con tus colegas y pacientes: https://forms.gle/TmQHodafYjoUbGHc8

 INFORMÁTE MÁS AQUÍ:

 Procedimientos administrativos para la atención de denuncias contra el ejercicio ilegal y publicidad antiética

https://drive.google.com/file/d/1qJYE_JoTR_tAOXvYjTh6HR7-RDmmzpvU/view  

¿Qué diferencia existe entre un reconocimiento y una revalidación de título?

https://www.sunedu.gob.pe/procedimiento-de-reconocimiento-de-grados-y-titulos-extranjeros/

Marco normativo de competencia desleal

https://www.gob.pe/institucion/indecopi/colecciones/4189-marco-normativo-de-competencia-desleal

Lucha contra la publicidad antiética a nivel nacional

https://www.cop.org.pe/uncategorized/nuevo-reglamento-proporciona-herramientas-para-lucha-contra-la-publicidad-antietica-a-nivel-nacional

Lineamientos sobre competencia desleal y publicidad comercial

https://repositorio.indecopi.gob.pe/item/abc74603-beaa-4e9c-b878-e81db3684e57

 El delito de ejercicio ilegal de la profesión

https://lpderecho.pe/el-delito-de-ejercicio-ilegal-de-la-profesion/